Adhesiones

Nota de: Blanca Cotta, publicada en la Revista VIVA del diario Clarín,
2 de julio del 2000

DE AQUÍ, DE ALLA Y DE MI ABUELA TAMBIEN...

Sierras de Tandil: patrimonio universal

No tengo la suerte de tener recuerdos de Tandil. Bueno...¡bah! Allá nos llevaron recién nacidos (a Roberto y a mí) cuando trasladaron a mi padre desde Dolores para hacerse cargo de la dirección de la Escuela Normal. ¿Se da cuenta? ¿Qué recuerdos puedo tener? Tan sólo - a través de viejas fotos amarillentas y ajadas- el paisaje de sus importantes sierras milenarias... Ahí, parados sobre la "mágica" piedra movediza, están papá, su gran amigo Cabrera, su hija Chiquita, mi hermana Laura, mi hermano Juan Angel... ¡Cuantas leyendas se tejieron en torno a este extraño fenómeno de la naturaleza!...Una enorme mole de granito que se mantenía en equilibrio en una pendiente pronunciada y que se balanceaba cuando la empujaban o cuando corría el pampero huracanado. Hasta que a fines de 1912 la piedra rodó al abismo ante la consternación de los lugareños y fantásticas supersticiones... Ya no tiene Tandil la atracción turística de su "piedra movediza", pero sí conserva un tesoro inalienable: las sierras imponentes, milenarias, con rocas que son el afloramiento precámbrico más austral de América del Sur: tienen más de 2.000.000 de años! Existían cuando aún no había plantas, ni animales, ni hombres.

Por eso es que las Sierras de Tandil ha sido propuestas como Patrimonio de la Humanidad. ¿Qué porqué le estoy contando hoy todo esto? Acabo de recibir la carta de una maestra tandilenses - Hebe Cudicio- integrante de la O.N.G. Comisión Multisectorial por la Preservación de las Sierras de Tandil, abocada a la defensa de las mismas, debido a la actual explotación indiscriminada del granito. El objetivo es tratar de frenar la destrucción del paisaje serrano y contribuir al conocimiento como patrimonio natural de valor universal.

La explotación irracional de las canteras es en este momento el centro de una gran polémica en la ciudad. Personalmente no puedo opinar sobre el tema pues carezco de base científica para hacerlo y todos mis argumentos serían totalmente sentimentales: nadie tiene derecho a destrozar el paisaje que nos vió nacer y menos aún de despreciar su valor histórico e interés turístico. Y más absurdo aún es considerar ese patrimonio histórico sólo como un recurso comercial de explotación irracional, exclusivamente abocada a la extracción de las piedras para ser molidas y vendidas a $5 la tonelada...


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