Adhesiones
Laura Frechero
Tandil , enero del 2000
Como introducción a estos aikus quisiera contarte una anécdota de Atahualpa Yupanki. Iba Atahualpa caminando por senderos serranos. Un lugareño que lo precedía desgranaba una tonada muy bella. Atahualpa apuró el paso para elogiarle la canción a lo que el sencillo hombre respondió: - La belleza no está en mi canto. La belleza está en la montaña.
Fui la montaña:
la belleza del canto
está en mi entraña.
Hoy soy la Sierra,
la que tristes endechas
de amor encierra.
Si me trituras,
codiciando mi muerte
tu muerte apuras.
Seres cautivos
necesitan mi sombra
para estar vivos.
Las explosiones
dan luz roja al instinto,
vedan razones.
Flores de azahar
beben luz de mi aura
para aromar.
Nutria y castor
precisan mi silencio
para el amor.
Miles de asombros
yacen en el silencio
de mis escombros.
Un fresco ideal
mana desde mi entraña
de manantial.
Mis utopías
se tejen en la urdimbre
de la poesía.
Mi identidad
crece y vibra en el nombre
de mi ciudad.
Nació Tandil
a los pies de mi magia
un mes de abril.
Soy tiempo y sueños
la eternidad me habita:
no tengo dueños.
Soy el granito
que atesora el misterio
del infinito
¿Mis traficantes?
Ojos metalizados,
manos con guantes.
¿Mis oquedades?
Heridas del planeta
y de sus edades.
Con mi conciencia
no le temo a la muerte
sí a la violencia
Que mi partida
ocurra cuando el tiempo
así lo decida.
Si me trituras,
codiciando mi muerte
tu muerte apuras.



