Actividades 2004

Tandil, 13 de septiembre de 2004

Ref.: Repensar minería
Criterio de promoción: “más y mejor
trabajo sin destruir”
Protección Sierras de Tandil
Carta abierta
Estimado Sr Presidente Nestor Kichner
De nuestra mayor consideración

Motiva la presente solicitar su atención a un problema de suma importancia para nuestra comunidad. Tal como Ud lo expresó claramente en su repuesta a un cuestionario preelectoral sobre temas ambientales, es de sentido común que no puede promoverse el uso minero donde este se contrapone con otros usos posibles y sostenibles, como en el caso de Tandil .
El conflicto por la explotación minera de nuestras Sierras es de larga data y lejos de resolverse, continúa agravándose en contra de la voluntad de la mayoría de la población y de un Patrimonio Natural de enorme valor. Esta insensatez se sostiene por la acción y omisión de funcionarios locales y provinciales, (que no nos podemos explicar) en defensa de los intereses corporativos de un puñado de empresas.
En una nueva arremetida contra nuestras Sierras la dirección provincial de Minería insiste con una vieja propuesta de constitución de un parque minero, de la mano de una gestión municipal que cree que trasladar las canteras del centro hacia las afueras del ciudad es una solución Por el contrario, esto multiplicará el problema, porque los enormes agujeros dejados por la explotación minera en nuestras Sierras son irrversibles y por lo tanto, a los actuales les agregaran los nuevos.
Creemos que promover la minería en Tandil es tan insensato como lo sería promover la caza de ballenas en Madryn y que, por el contrario, debe promoverse la reconversión de la minería hacia otras actividades sostenibles, compatibles con las muchas que ya se desarrollan en Tandil y se potenciarían con una política decidida de cuidado nuestro Patrimonio Natural.
La piedra molida puede extraerse de muchos puntos del país donde la actividad no competiría con otros usos sostenibles y su impacto negativo sería menor.
Atendiendo a la fundamentación que acompaña la presente y en la convicción de que compartimos las aspiración de
1-Integrar al país en un proyecto que tenga como principal objetivo lograr una vida digna para las generaciones actuales y futuras
2-Crear más y mejor trabajo cuidando el Patrimonio Natural y Cultural de los argentinos

Le solicitamos haga todo lo que este a su alcance para
1)Tomar como criterio de promoción de actividades la creación de más y mejor trabajo sin destruir
2)Reordenar la actividad minera de forma tal que la piedra molida, así como otros minerales, se extraigan de acuerdo a las necesidades del país y en aquellos lugares donde haya un impacto negativo menor, donde no exista la alternativa de actividades sostenibles y donde la población esté de acuerdo.
3)Evitar la constitución de un parque minero en las Sierras de Tandil y promover decididamente la constitución de Areas Protegidas
A la espera de una pronta respuesta lo saludamos muy Atte.

Por Multisectorial por la Preservación de las Sierras de Tandil
Fundamentos

Repensar la minería al servicio de un proyecto nacional

Ante problemas acuciantes de nuestro país como la pobreza o la deuda externa, podríamos caer en la tentación de considerar a muchos conflictos ambientales como un tema menor o secundario. Sin embargo, al estudiarlos queda claro que están íntimamente relacionados.
La pobreza, la desnacionalización y desindutrialización, la deuda, son consecuencia de un modelo que tomó a la Argentina como un punto más en el circuito de la valorización financiera y un territorio proveedor de recursos naturales baratos.
Durante demasiado tiempo vivimos bajo gobiernos que con lógica de virreyes y conquistadores defendieron una explotación de nuestros recursos que bien podríamos denominar “modelo Potosí”. Y el “oro” se fue o se concentró, mientras aquí quedan excluídos y territorios saqueados. Esta brutalidad es más sutil que en la época de la conquista, pero no es menor.
Terminar con la pobreza y construir un país para todos necesita que pensemos de otra manera. Y en ese proyecto nuevo debemos ser especialmente cuidadosos respecto al uso de la Naturaleza y las actividades que se promuevan.
La minería es, por definición, una actividad destructiva que extrae recursos no renovables. Por lo tanto hay que extremar los cuidados y decidir que es lo que realmente necesitamos explotar. Debe pensarse estratégicamente, en función de un proyecto de país y un modelo productivo, no como un recurso de caja para equilibrar una balanza marcada por el peso de la deuda. Este enfoque nefasto inspiró la promoción de la minería durante el último cuarto de siglo y particularmente en los noventa, costándole al país ingentes recursos fiscales y sobre todo, impactos ambientales irreversibles. Aunque esta promoción estuvo orientada a atraer capitales extranjeros se extendió también hacia actividades ya existentes ligadas al mercado interno.
Estamos viviendo un momento de inflexión en nuestra historia donde es necesario recrear un proyecto de país aprendiendo del pasado y mirando el siglo XXI. Un nuevo proyecto necesita nuevas preguntas: ¿Cuáles son las actividades que el conjunto de la sociedad debe promover?
¿Cuánto ingreso podría generarse si las facilidades y los recursos utilizados para promover la minería fueran destinados a promover actividades que generan más y mejor trabajo sin destruir? Esta clase de preguntas no se las va a hacer el empresario interesado en la rentabilidad a corto plazo, pero si una sociedad con un proyecto de vida y los gobernantes dignos de serlo. ¿Qué hubiera sido de nosotros si San Martín o Belgrano hubieran pensando sólo en el corto plazo?
Un país que apuesta a la educación, a la inteligencia, al mérito, no puede premiar actividades basadas en la destrucción de la Naturaleza, el ahorro de la mano de obra, la precarización y la explotación de privilegios.
Un país que pretende ser justo y promueve la igualdad de oportunidades no puede admitir modelos que consagran la injusticia y la desigualdad ni en el presente, ni entre las generaciones actuales y las futuras al destruir la Naturaleza.
Usar no es destruir o saquear. Por lo tanto implica criterios de sostenibilidad. Más aún, cuando se disponen de tantas aptitudes.
La disponibilidad de recursos no debe verse como una abundancia que habilita al derroche, sino como una condición que obliga a la responsabilidad. Justamente porque tenemos más posibilididades, podemos y debemos elegir formas de uso que garanticen la satisfacción de las necesidades de toda la población usando los recursos de la mejor manera posible. La pobreza actual no se debe a la escacez o a la insuficiente utilización de la Naturaleza, sino al mal uso de la misma, un uso excluyente e irresponsable favorecido por regulaciones subordinadas a la mercantilización y la rentabilidad a corto plazo.
La pregunta urgente ¿por qué hay hambre en un país productor de alimentos? no es independiente de la pregunta ¿cómo estamos usando nuestra Naturaleza?. La rentabilidad privada y el ingreso de capitales no pueden ser el único argumento y el criterio organizador de nuestra economía.
El nuevo país que todos queremos se construye en cada lugar. Así lo sentimos, y como ciudadanos argentinos que vivimos en Tandil decimos que el conflicto por la explotación minera de nuestras Sierras no es el único caso, pero si un buen ejemplo para pensar un desarrollo digno del siglo XXI, basado en el aprendizaje sobre la experiencia acumulada y por lo tanto centrado en el respeto a las personas y a la naturaleza.

Promover la minería en Tandil, una insensatez

Tandil es una ciudad de 110.000 habitantes, ubicada en el sudeste de la Pcia. de Buenos Aires Cuenta con una economía diversificada, con múltiples aptitudes, la cual ha sufrido los mismos embates que el conjunto del país e intenta recuperarse y generar oportunidades para toda su población. Se destaca su producción lechera, agroalimentaria, industrial, y cuenta con un importante desarrollo educativo, cultural, científico y tecnológico. Las Sierras, pequeñas moles de rocas precámbricas, las más antiguas de la Argentina, emergen en la inmensidad de la llanura pampeana. Son parte de nuestra identidad, el rasgo que caracteriza a la ciudad y el partido, y constituyen el recurso principal de una importante y creciente actividad turística. La gran mayoría de la población clama por su preservación .
No obstante, la Dirección de Minería provincial, que ve a las Sierras de Tandil sólo como un montón de piedra para moler relativamente cercano a los centros de consumo, insiste con un viejo proyecto de instalar un parque minero. Esta vez, de la mano de una gestión municipal que parece creer que correr algunas de las canteras unos pocos km resuelve el problema. No sólo no lo resuelve, sino que lo multiplica, porque las cavas en nuestro paisaje son irreversibles y por lo tanto a las actuales les agregaran las nuevas. Además, correr las canteras porque el poblado se estaba acercando (argumento del gobierno municipal), es proyectar el mismo problema de aquí a unos años. La visión espacial de la ciudad abarca desde su mínima hasta su máxima densidad. Todo es la ciudad. Y por eso es necesario valorizar y proteger el cordón topográfico de todas sus escasas y pequeñas sierras, en la mayor cantidad de aspectos posibles.
Según declaraciones del Dr Caballé, Director provincial de Minería,(Nueva Era, 24/8/2004) estudian la forma de garantizarles la rentabilidad a las empresas mineras. Este privilegio, que no gozan las actividades sostenibles y generadoras de más y mejor trabajo, sería uno más de los muchos que el lobby minero ya ha conseguido de gobernantes afines y/o débiles. Ahora mismo, esta actividad se sostiene por el aumento de la intensidad de la extracción de recursos, por la disminución de ocupación y precarización de la mano de obra y por la omisión del Estado en su rol de contralor. Un lobby que ha conseguido de sucesivos gobiernos que hagan la vista gorda y ni siquiera controlen debidamente las explosiones, ni las condiciones del trabajo y de seguridad, ni el sobrepeso de los camiones, que les permite abaratar el costo de transporte a costa del deterioro de las rutas de la provincia y la seguridad de quienes las transitan.
El conflicto de larga data no se resuelve porque sucesivos gobiernos proponen acciones que supuestamente atienden al problema (que no pueden dejar de admitir por el reclamo de la población), pero en la práctica constituyen la permanente ampliación de los privilegios a las empresas canteriles. Estas no sólo destruyen nuestras Sierras sino que además, no cumplen la mayoría de sus obligaciones. Han utilizado al personal como escudo para pedir privilegios y una vez conseguidos han despedido y/o suspendido y precarizado las condiciones laborales.
El agravamiento del deterioro del paisaje y la persistencia del conflicto debieran mostrar que si hay algo que promover en Tandil no es la minería y si su reconversión hacia usos sostenibles capaces de generar más y mejor empleo.
Seguir destruyendo estas Sierras no sólo es un daño ambiental irreversible, es un acto de insensatez, porque la mayoría de las actividades que crecen y son capaces de generar trabajo en nuestra ciudad se potencian en función de la calidad ambiental y directa o indirectamente de una política cuidadosa de nuestro Patrimonio Natural. Promover la minería en Tandil es tan irracional como lo sería promover la caza de ballenas en Madryn ...
Muchas veces, las voces que defienden la minería en Tandil se acuerdan de nuestros abuelos picapedreros para argumentar la necesidad de sostener una actividad tradicional. Esto es por lo menos una falacia, porque el trabajo de los picapedreros fue destruído por el actual tipo de explotación. La actividad canteril involucionó de productos diferenciados a commodities, de productos de alto valor agregado intensivos en trabajo, a productos intensivos en material extraído con mínimos ocupación y valor agregado, la piedra molida.
El saber de los picapedreros lejos de ser utilizado para legitimar un tipo de explotación del cual fueron víctimas, debíera ser revalorizado y cuidado como Patrimonio Cultural.
La continuidad de la destrucción de las Sierras ocurre porque el Estado deja que suceda y porque la instancia que se arroga la exclusividad del ejercicio de policía minera lejos de controlar y exigir el cumplimiento de las leyes, parece priorizar las demandas de un lobby cuyo poder no comprendemos.
No entendemos por qué algunos funcionarios del estado protegen los intereses mineros y no los del conjunto de la población.
No entendemos el espíritu de algunas leyes, que por ejemplo, disponen que los estudios de impacto ambiental de las empresas mineras no sean evaluados por la misma dependencia que evalúa al resto de las actividades obligadas a ello, y por el contrario, quedan bajo la jurisdicción de una unidad subordinada a la misma instancia que promueve la minería.
No entendemos por qué, por ejemplo, siendo las Sierras de Tandil un importante recurso turístico, se subordina este uso, que con las regulaciones adecuadas puede crecer con sostenibilidad, y se sigue apostando a beneficiar a quienes lo destruyen.
Con falta de conocimiento y/o un poco de cinismo, empresarios canteriles y algunos funcionarios, hablan de uso compartido, es decir que, según ellos, podemos convocar a disfrutar de la tranquilidad de nuestras Sierras mientras ellos hacen explosiones y vuelan miles de tn de piedra cada semana. ¿Ud permitiría esto en el Glaciar Perito Moreno?

En síntesis, el conflicto por la explotación minera en Tandil persiste y se intensifica. Ningún funcionario lo desconoce y sabiendo el sentir de la gran mayoría de la población, se pretende disfrazar nuevas concesiones a las empresas canteriles, (un parque minero en los suburbios de la ciudad) como una política de compatibilización de los intereses particulares mineros y la protección del ambiente serrano.
Esta política vestida de búsqueda de justo medio, no es justa como no lo podría ser jamás el medio entre un verdugo y su víctima.
Por el contrario, creemos que una política que intente en serio resolver el conflicto debe partir de dos objetivos inclaudicables: preservar las Sierras y aumentar y mejorar el trabajo, a través de la reconversión del uso minero hacia usos sostenibles y la promoción de actividades intensivas en mano de obra no destructivas.
Es en ese sentido que debiera trabajar el Estado en representación del conjunto de la ciudadanía y no de una parte.

Desde este lugar, al que los pueblos originarios dieron el nombre de Tandil, “piedra que late”, le expresamos nuestra esperanza de que en nuestro país reaprendamos algo de sabiduría y podamos distinguir latidos de explosiones, creación de destrucción, uso de saqueo.

Como Ud bien lo sabe, no todo se compra y se vende, por eso le pedimos haga todo lo que este a su alcance para cuidar el Patrimonio Cultural y Natural de Argentina, del cual nuestras Sierras forman parte.

Multisectorial por la Preservación de las Sierras de Tandil

TE 02293 44 8237
TEFAX 02293 422330
E-mail: multisectorial@sierrasdetandil.org.ar
http//:www.sierrasdetandil.org.ar


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