Actividades 2004

¿Dejar romper las rutas, una “ayudita” para que cierren las cuentas de las empresas canteriles?

En recientes declaraciones de la Senadora Diana Zeballos reproducidas por un medio de la prensa local (El Eco,12/10/2004) informó que habia solicitado al ejecutivo provincial la repavimentación de la ruta 30. Según explicó, el ejecutivo reconoció el deterioro de la ruta ocasionado por los camiones cargados de piedra pero sólo haría la obra en el 2007 u 2008.
Esta demora en una obra tan importante para tanta gente contrasta con la urgencia que le conocemos a algunos funcionarios provinciales y locales en la protección de los intereses mineros
Ante está información surgen algunas preguntas:
¿Por qué la rutas rotas por los camiones cargados de piedra las debemos pagar los contribuyentes?
¿Quién se hace cargo del perjuicio generado a quienes las transitan?
¿Por que si se reconoce el problema no se hace cumplir una medida simple como instalar una balanza que evite el sobrepeso de los camiones?
¿Por qué transitan más frecuentemente las rutas en manos del Estado que las concesionadas, de cuyos concesionarios son en algún caso socias (Pej: la empresa Equimac, que participa del Corredor que incluye la ruta 226).
¿Por qué si se conoce el problema hace tiempo no se ha ejercido el control correpondiente?.
Podriamos imaginar varias repuestas, desde negligencia hasta una forma deliberada y encubierta de beneficiar a las empresas mineras. Pero lo que está claro es que las repuestas la deben dar los responsables y es la ciudadanía quien merece escuchar explicaciones concretas, verdaderas y rápidas. No pueden esperar, porque mientras
tanto siguen moliendo las Sierras de Tandil, rompiendo las rutas que pagamos y precisamos todos, lucrando con el mantenimiento de obras que ellos mismos destruyen y sosteniendo una actividad en base a la acción de un Estado que les otorga de hecho el privilegio de incumplir con impunidad obligaciones fiscales, laborales y ambientales.

Que todos los argentinos sepan que quienes rompen las rutas que deben transitar son los mismos que lucran detruyendo las Sierras de Tandil y que es la desidia (¿) del Estado que no ejerce los controles correspondientes la que sostiene esta doble irracionalidad: dejar romper las rutas para que las cuentas les cierren a un puñado de empresas que viven de moler un Patrimonio Natural de enorme valor.

Por la Multisectorial por la Preservación de las Sierras de Tandil


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